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Una nueva ley permite a las personas decidir no prolongar su vida
Londres, 18 jun (EFE).-
El Gobierno británico presentó hoy una
ley que permite, por primera vez, que las personas puedan decidir de
antemano rechazar que se les prolongue la vida, en el caso de
padecer una enfermedad grave y estar mentalmente incapacitados.
Aunque el Ejecutivo insiste en que la ley de Capacidad Mental no
tiene nada que ver con la legalización de la eutanasia, sí legaliza
las llamadas "herencias en vida"; es decir, que las personas puedan
especificar, cuando todavía están sanas, cómo quieren ser medicadas
en caso de enfermar gravemente y perder la capacidad de decidir.
En la práctica, esto significa que la gente podrá decidir que no
se le prolongue la vida con tratamientos médicos cuando esté
muriéndose
"El objetivo principal de la ley -explicó a EFE un portavoz del
ministerio de Asuntos Constitucionales- es regular la situación de
miles de ancianos, para que, si pierden la razón totalmente, quede
clara su voluntad".
Aunque este es el mayor problema que afronta la Administración,
la legislación engloba casos más generales y permite que cualquier
ciudadano determine cómo quiere ser tratado en el caso de sufrir una
lesión cerebral, quedar discapacitado mental o contraer enfermedades como la demencia.
En el caso de los discapacitados de nacimiento, actualmente se
les pone en manos de los servicios de protección del discapacitado,
pero lo que esta ley establece es que se les respete el derecho de
decidir "hasta donde puedan", según el portavoz.
En la actualidad los tribunales del Reino Unido ya reconocen la
validez de las "herencias", pero la nueva ley aporta un marco legal
hasta ahora inexistente que, además, ampara a los cuidadores de los
enfermos, que a veces tienen problemas legales por tomar decisiones
en su nombre.
Hasta este momento, la ley británica autorizaba a las personas a
designar a representantes para sus asuntos financieros, pero con el
nuevo texto podrán además nombrar a personas que decidan por ellos sobre cuestiones médicas y de bienestar.
Por otra parte, la legislación, que ha sido recibida con recelo
por la oposición conservadora, convierte en delito, penado con hasta
cinco años de prisión, la negligencia o el maltrato a las personas
incapacitadas.
"En algún momento de nuestras vidas todos nos vemos afectados por
la incapacidad de tomar decisiones, sea personalmente o porque algún allegado pierde la capacidad de decidir", manifestó el secretario de Estado de Asuntos Constitucionales, Lord Filkin.
Ahora no existe un marco legal claro que proteja y oriente a
cuidadores, familiares y profesionales -prosiguió-, por lo que la
gente incapacitada "puede verse excluida de la toma de decisiones e
incluso pueden cometerse abusos, mientras que los cuidadores pueden ser objeto de críticas y acusaciones".
La nueva ley, según el Secretario de Estado, pretende reflejar un
"cambio cultural en la manera en que se trata a las personas que han
perdido la capacidad" de decidir, que, en este país, suman unos dos
millones.
EFE |