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MADRID, 18 (SERVIMEDIA)
La responsabilidad social corporativa se ha convertido en un área
estratégica de muchas empresas españolas, que dedican más de 200
millones de euros a programas de acción social, según manifestó hoy
Julio Sánchez Fierro, director de la Cátedra UNESCO de "Promoción
Social".
Sánchez Fierro, que participó en la Jornada sobre
"Responsabilidad corporativa desde la perspectiva de la acción
social", organizadas por la Fundación Sagardoy en colaboración con la
Fundación ONCE y el Comité Español de Representantes de Personas con
Discapacidad (CERMI), señaló que un tercio de estas acciones se
centran en el área de la discapacidad.
El presidente de la Fundación ONCE, Carlos Rubén Fernández,
definió la responsabilidad social corporativa como una obligación
voluntariamente asumida por las empresas en el ámbito social, lo que
incluiría el respeto al medio ambiente, unas relaciones transparentes
con la dirección y un trato adecuado con los trabajadores.
"Estas prácticas están cada vez más extendidas aportando valor a
las organizaciones. Son acciones indispensables para la supervivencia
de las compañías", dijo.
Según el socio responsable del Departamento Laboral Garrigues,
Federico Durán, la responsabilidad social corporativa es "una
asunción de valores éticos por parte de las empresas para atender los
intereses sociales, además de los económicos".
Las empresas deben asumir estos valores, según Durán, a través de
tres tipos de compromisos: el cumplimiento de las leyes, para lo que
demanda una labor de pedagogía social porque no debe haber margen de
tolerancia social para el incumplimiento de las leyes; el respeto a
la dignidad de la persona, evitando el trabajo infantil y la
pseudoesclavitud, y el respeto al entorno en el que se desarrolla la
actividad industrial.
Para el catedrático de Derecho del Trabajo de la Universidad
Autónoma de Madrid Luis Enrique de la Villa, la responsabilidad
social de las empresas "puede llegar a ser una realidad en el futuro.
Hoy por hoy no lo es ni en España, ni en el ámbito internacional. Las
empresas no actúan con esa inquietud de responsabilidad social".
El catedrático consideró que la responsabilidad social de las
empresas es "no pensar en sí mismo, sino tomar como referencia al
otro". Aportó cinco vías para conseguir la responsabilidad social
corporativa, que se pueden combinar y superponer: la espontaneidad,
la presión social, la presión de los poderes públicos a través de
estímulos o de fomento, la imposición estatal a través de leyes de
obligado cumplimiento, y la propia naturaleza de la empresa.
Como ejemplo de esto último puso a la ONCE, "organización
poderosísima que, si desapareciera, habría que crear otra entidad
parecida porque las administraciones públicas dejarían enormes
lagunas en la atención al mundo de la discapacidad".
(SERVIMEDIA)
18-JUN-2004
GJA |